El Poder del Ritmo: Aprende a mejorar tu velocidad cuando hablas

A los oradores que hablan con un ritmo demasiado rápido, a menudo se les describe como "agobiantes" y como "apabullantes". Las personas aprenden, escuchan y procesan a ritmos diferentes, por lo que, si hablas muy rápido, tu audiencia puede desconectarse porque no acaban de entender tus ideas.

Entonces, si eres un orador naturalmente rápido, ¿cómo te mantienes fiel a ti mismo y te comunicas efectivamente con los oyentes con ritmo más lento?

Déjame que te cuente algunas cosas que he descubierto a lo largo de los años de dar cursos y conferencias.

Encuentra tu propio ritmo

Te cuento una cosa que me sucedió hace tiempo en una formación y que me hizo tomar conciencia de esto.

Estaba sentado una mañana, durante un curso en Madrid y, si bien no era el ponente ese día, había muchas personas que se quedaron bastante impresionadas por una breve charla improvisada que había dado el día anterior. Mientras comentábamos la clase y hablábamos, me di cuenta de que todavía no estaba despierto del todo, aun así, me dejé convencer para explicar la técnica de improvisación que había utilizado para hablar de forma inesperada. No había tomado mi café matutino y estaba bastante espesito. De todas formas, empecé a hablar, de forma sosegada y lenta. Los demás también tenían un tono solemne y pausado. Y mientras escuchaba hablar a todos aquellos compañeros, me dije: “qué grupito más tranquilo y relajado”. De repente, una de las compañeras empezó a hablar en voz más alta y, además, rápido. Era una chica bajita, delgada y pizpireta. Y cuando la miré, se sonrojó y me dijo: ¡Lo siento, lo siento, lo siento! ¡Es que me resulta imposible hablar tan despacio! ¡Lo mismo es cosa mía! Me eché a reír y le di las gracias por despertarme y darme conciencia.

Como formador, no me había dado cuenta de que el grupo estaba modelando mi estilo, y asumió que estaba demostrando la "fórmula correcta" de hablar de forma improvisada. Aquella chica me recordó que debemos ser nosotros mismos, con nuestro propio ritmo. Todos encontraron su ritmo natural y yo… bueno, ¡yo pude tomar mi café al fin!

Hablar en público con ritmo

Cómo bajar el ritmo y ralentizar nuestro discurso

La mayoría de nosotros habla demasiado rápido. Un ritmo más pausado, usando un tono grave, es más tranquilo e impactante. Y así, el público tiene tiempo para integrar tus palabras y mientras les estás hablando, creas un entorno de mayor atención para que tu mensaje llegue más a cada oyente.

No se trata de cambiar tu yo esencial y ser algo que no eres. Solo necesitas hacer uso de las pausas con frecuencia. Una idea interesante, es imaginar dónde comenzarían las comas, los puntos, los puntos y aparte y nuevos párrafos si tu charla fuese por escrito. Ahí es donde utilizas las pausas. Dándole a la audiencia tiempo para entender. Una pausa es como una especie de puntuación no verbal. Entonces, arriésgate y haz un silencio. Solo es cuestión de segundos o un par de respiraciones.

Y cuando tomes esas respiraciones, aprovecha para hacer contacto visual con tus oyentes, y usa todo tu cuerpo para conectarte con una persona a la vez. ¡Usar activamente tu cuerpo también liberará tu energía a través de tus extremidades, en lugar de hacerlo solo a través de tu boca!

Una buena forma de practicar, para encontrar el ritmo más efectivo para hablar, es leer en voz alta. Y exagerar los signos de puntuación, sustituyéndolos por diferentes tipos de pausa, dando diferentes valores de silencio a las comas, los puntos y seguido, o los puntos principales en una oración o idea.

Lo que puedes hacer para mejorar tu ritmo

Usa estas "oportunidades de puntuación" como una pauta para desacelerar con una gran facilidad:

  1. Para indicar una "coma" cuando hables, detente y realiza una mini pausa.
  2. Para indicar un "punto final" cuando hables, detente y realiza una breve pausa de al menos una respiración completa.
  3. Para indicar un "nuevo tema o un nuevo párrafo" por así decirlo, detente y realiza una gran pausa de, al menos, tres respiraciones.

Si no la has visto, te recomiendo que veas la película británica "El Discurso del Rey" que demuestra claramente el impacto y el beneficio de desacelerar el ritmo de tu discurso. No se trata de que hables tan despacio como el Rey; la idea es que tu ritmo natural se verá mejorado añadir de forma consciente las pausas y el silencio, lo que dará a tu audiencia, una sensación de amplitud.

Si eres un orador naturalmente rápido, ten cuidado con tu ritmo y asegúrate de que tus palabras salgan de tus labios de manera incontrolada. Una ardilla a toda velocidad es graciosa solo por un corto espacio de tiempo. Así que haz una pausa a intervalos regulares para verificar que tus oyentes todavía estén contigo, y que no se sienten abrumados. Parafraseando al Maestro Thich Nhat Hanh: “Sonríe, respira, y reduce la velocidad...” Impresionarás a tu audiencia con tu discurso.

Y por hoy, eso es todo. Si quieres saber más sobre el Curso de Oratoria 360, suscríbete y estarás al día de todos los artículos y actividades para aprender a hablar en público.

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